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Cómo hacer para que tu perro no ladre a otros en el paseo

Educación

·

10 de abril de 2023

ladrido-en-paseos
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Algunos perros son especialmente reactivos al encontrarse con otros, una situación que impide que tanto nosotros como el perro disfrutemos de los beneficios que implica un buen paseo.


¿Qué significa tener un perro reactivo?


Ni de lejos quiere decir que tu perro sea agresivo, se trata de canes que reaccionan de manera desmesurada ante ciertos estímulos que normalmente combinan movimiento y ruido. La reacción de este tipo de perros no nos habla de otra cosa que de miedo. Normalmente lo que intenta el perro reactivo es que algo que le ha producido miedo desaparezca para defenderse de él. Por lo general, la mayoría de perros intentan escapar ante un miedo, pero si esta solución no funciona acuden al ladrido y a parecer "lanzarse" ante el estímulo.

Según la adiestradora canina en positivo Ingrid Ramón puede haber muchas razones del porqué de este comportamiento "desde una mala socialización con otros perros o con el entorno, que sea un estímulo nuevo y estresante para el perro, determinadas razas con instinto de persecución, que el perro haya vivido un incidente traumático con ese estímulo...”


¿Dónde está la solución?


Como siempre, en nosotros. Debemos ayudar al perro a gestionar estas situaciones mediante las asociaciones positivas y cuanto antes mejor ya que, con el tiempo, esta reactividad sí que podría acabar transformándose en agresividad.


Empezar por lo que NO debemos hacer:


. Gritar, castigar o abroncar al animal. Si empleas una respuesta agresiva el perro relacionará aún más ese estímulo con algo negativo.

. Tirar de la correa. Un mal manejo de la correa solo provocará más sentimiento de indefensión en el animal.

La fórmula secreta está en asociarle el estímulo con algo positivo como la comida por ejemplo. Darle ese regalo justo en el momento en el que el perro esté delante de su estímulo. Mucha gente intenta distraer al perro con regalos antes pero eso no conseguirá que el perro cambie su concepción ante lo que le provoca miedo, lo único que conseguiremos es, eso, distraerlo.

En el caso de no llegar a tiempo antes de que el perro se ponga tenso o no reaccione a nuestro intento de asociación, lo mejor que podemos hacer es irnos. Los perros son animales de hábitos, si lo dejamos ladrando y estirando se acostumbrará a hacerlo aún más.

Con el tiempo y a base de constancia podremos ir disminuyendo las distancias y consiguiendo que el perro se sienta más y más cómodo ante el estímulo que lo aterrorizaba hasta acabar jugando con él.

Lo más importante es la constancia y la prudencia con la que llevemos a cabo esta práctica, si el perro no llega hasta ciertos objetivos que nos proponemos nosotros no debemos forzarle, con conseguir que deje de ladrar y estar tenso durante los paseos ya habremos conseguido mucho.



Algunos perros son especialmente reactivos al encontrarse con otros, una situación que impide que tanto nosotros como el perro disfrutemos de los beneficios que implica un buen paseo.


¿Qué significa tener un perro reactivo?


Ni de lejos quiere decir que tu perro sea agresivo, se trata de canes que reaccionan de manera desmesurada ante ciertos estímulos que normalmente combinan movimiento y ruido. La reacción de este tipo de perros no nos habla de otra cosa que de miedo. Normalmente lo que intenta el perro reactivo es que algo que le ha producido miedo desaparezca para defenderse de él. Por lo general, la mayoría de perros intentan escapar ante un miedo, pero si esta solución no funciona acuden al ladrido y a parecer "lanzarse" ante el estímulo.

Según la adiestradora canina en positivo Ingrid Ramón puede haber muchas razones del porqué de este comportamiento "desde una mala socialización con otros perros o con el entorno, que sea un estímulo nuevo y estresante para el perro, determinadas razas con instinto de persecución, que el perro haya vivido un incidente traumático con ese estímulo...”


¿Dónde está la solución?


Como siempre, en nosotros. Debemos ayudar al perro a gestionar estas situaciones mediante las asociaciones positivas y cuanto antes mejor ya que, con el tiempo, esta reactividad sí que podría acabar transformándose en agresividad.


Empezar por lo que NO debemos hacer:


. Gritar, castigar o abroncar al animal. Si empleas una respuesta agresiva el perro relacionará aún más ese estímulo con algo negativo.

. Tirar de la correa. Un mal manejo de la correa solo provocará más sentimiento de indefensión en el animal.

La fórmula secreta está en asociarle el estímulo con algo positivo como la comida por ejemplo. Darle ese regalo justo en el momento en el que el perro esté delante de su estímulo. Mucha gente intenta distraer al perro con regalos antes pero eso no conseguirá que el perro cambie su concepción ante lo que le provoca miedo, lo único que conseguiremos es, eso, distraerlo.

En el caso de no llegar a tiempo antes de que el perro se ponga tenso o no reaccione a nuestro intento de asociación, lo mejor que podemos hacer es irnos. Los perros son animales de hábitos, si lo dejamos ladrando y estirando se acostumbrará a hacerlo aún más.

Con el tiempo y a base de constancia podremos ir disminuyendo las distancias y consiguiendo que el perro se sienta más y más cómodo ante el estímulo que lo aterrorizaba hasta acabar jugando con él.

Lo más importante es la constancia y la prudencia con la que llevemos a cabo esta práctica, si el perro no llega hasta ciertos objetivos que nos proponemos nosotros no debemos forzarle, con conseguir que deje de ladrar y estar tenso durante los paseos ya habremos conseguido mucho.



Algunos perros son especialmente reactivos al encontrarse con otros, una situación que impide que tanto nosotros como el perro disfrutemos de los beneficios que implica un buen paseo.


¿Qué significa tener un perro reactivo?


Ni de lejos quiere decir que tu perro sea agresivo, se trata de canes que reaccionan de manera desmesurada ante ciertos estímulos que normalmente combinan movimiento y ruido. La reacción de este tipo de perros no nos habla de otra cosa que de miedo. Normalmente lo que intenta el perro reactivo es que algo que le ha producido miedo desaparezca para defenderse de él. Por lo general, la mayoría de perros intentan escapar ante un miedo, pero si esta solución no funciona acuden al ladrido y a parecer "lanzarse" ante el estímulo.

Según la adiestradora canina en positivo Ingrid Ramón puede haber muchas razones del porqué de este comportamiento "desde una mala socialización con otros perros o con el entorno, que sea un estímulo nuevo y estresante para el perro, determinadas razas con instinto de persecución, que el perro haya vivido un incidente traumático con ese estímulo...”


¿Dónde está la solución?


Como siempre, en nosotros. Debemos ayudar al perro a gestionar estas situaciones mediante las asociaciones positivas y cuanto antes mejor ya que, con el tiempo, esta reactividad sí que podría acabar transformándose en agresividad.


Empezar por lo que NO debemos hacer:


. Gritar, castigar o abroncar al animal. Si empleas una respuesta agresiva el perro relacionará aún más ese estímulo con algo negativo.

. Tirar de la correa. Un mal manejo de la correa solo provocará más sentimiento de indefensión en el animal.

La fórmula secreta está en asociarle el estímulo con algo positivo como la comida por ejemplo. Darle ese regalo justo en el momento en el que el perro esté delante de su estímulo. Mucha gente intenta distraer al perro con regalos antes pero eso no conseguirá que el perro cambie su concepción ante lo que le provoca miedo, lo único que conseguiremos es, eso, distraerlo.

En el caso de no llegar a tiempo antes de que el perro se ponga tenso o no reaccione a nuestro intento de asociación, lo mejor que podemos hacer es irnos. Los perros son animales de hábitos, si lo dejamos ladrando y estirando se acostumbrará a hacerlo aún más.

Con el tiempo y a base de constancia podremos ir disminuyendo las distancias y consiguiendo que el perro se sienta más y más cómodo ante el estímulo que lo aterrorizaba hasta acabar jugando con él.

Lo más importante es la constancia y la prudencia con la que llevemos a cabo esta práctica, si el perro no llega hasta ciertos objetivos que nos proponemos nosotros no debemos forzarle, con conseguir que deje de ladrar y estar tenso durante los paseos ya habremos conseguido mucho.



Algunos perros son especialmente reactivos al encontrarse con otros, una situación que impide que tanto nosotros como el perro disfrutemos de los beneficios que implica un buen paseo.


¿Qué significa tener un perro reactivo?


Ni de lejos quiere decir que tu perro sea agresivo, se trata de canes que reaccionan de manera desmesurada ante ciertos estímulos que normalmente combinan movimiento y ruido. La reacción de este tipo de perros no nos habla de otra cosa que de miedo. Normalmente lo que intenta el perro reactivo es que algo que le ha producido miedo desaparezca para defenderse de él. Por lo general, la mayoría de perros intentan escapar ante un miedo, pero si esta solución no funciona acuden al ladrido y a parecer "lanzarse" ante el estímulo.

Según la adiestradora canina en positivo Ingrid Ramón puede haber muchas razones del porqué de este comportamiento "desde una mala socialización con otros perros o con el entorno, que sea un estímulo nuevo y estresante para el perro, determinadas razas con instinto de persecución, que el perro haya vivido un incidente traumático con ese estímulo...”


¿Dónde está la solución?


Como siempre, en nosotros. Debemos ayudar al perro a gestionar estas situaciones mediante las asociaciones positivas y cuanto antes mejor ya que, con el tiempo, esta reactividad sí que podría acabar transformándose en agresividad.


Empezar por lo que NO debemos hacer:


. Gritar, castigar o abroncar al animal. Si empleas una respuesta agresiva el perro relacionará aún más ese estímulo con algo negativo.

. Tirar de la correa. Un mal manejo de la correa solo provocará más sentimiento de indefensión en el animal.

La fórmula secreta está en asociarle el estímulo con algo positivo como la comida por ejemplo. Darle ese regalo justo en el momento en el que el perro esté delante de su estímulo. Mucha gente intenta distraer al perro con regalos antes pero eso no conseguirá que el perro cambie su concepción ante lo que le provoca miedo, lo único que conseguiremos es, eso, distraerlo.

En el caso de no llegar a tiempo antes de que el perro se ponga tenso o no reaccione a nuestro intento de asociación, lo mejor que podemos hacer es irnos. Los perros son animales de hábitos, si lo dejamos ladrando y estirando se acostumbrará a hacerlo aún más.

Con el tiempo y a base de constancia podremos ir disminuyendo las distancias y consiguiendo que el perro se sienta más y más cómodo ante el estímulo que lo aterrorizaba hasta acabar jugando con él.

Lo más importante es la constancia y la prudencia con la que llevemos a cabo esta práctica, si el perro no llega hasta ciertos objetivos que nos proponemos nosotros no debemos forzarle, con conseguir que deje de ladrar y estar tenso durante los paseos ya habremos conseguido mucho.


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